Parabrisas

Siempre que nos ponemos al volante no dejamos de mirar a través de él, pero el parabrisas sigue siendo un gran desconocido para la mayoría del público. Sobre todo, en lo que se refiere a su aportación a la seguridad.

Además de sus evidentes implicaciones en la visibilidad, el parabrisas aporta hasta el 30% de la resistencia de la estructura del vehículo y es un elemento clave para evitar el hundimiento del techo en caso de vuelco.

La eficacia del airbag del acompañante también está condicionada por el buen estado del parabrisas, pues al desplegarse se apoya sobre él, ejerciendo una enorme presión. Y los sistemas ADAS de seguridad activa, que informan al sistema de alerta de cambio de carril o de frenada de emergencia, están basados en multitud de sensores que suelen instalarse en el parabrisas.

Desde que comenzó a utilizarse en los coches, a principios del Siglo XX, el parabrisas ha sido protagonista de numerosas historias y curiosidades. Aquí, algunas de ellas…

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LOS PRIMEROS PARABRISAS

Los conductores de los primeros coches solían usar gafas para protegerse del viento, polvo y de las piedras que podían saltar de los caminos. A principios del Siglo XX se comenzaron a introducir los primeros cristales frontales de protección. Estos parabrisas estaban compuestos por dos hojas de cristal horizontales desplazables: cuando la mitad superior se ensuciaba, el conductor podía plegarla seguir adelante.

Pero pronto los parabrisas se ganaron mala fama, pues en un accidente se rompían en mil pedazos y causaban lesiones en los ocupantes; lo que también comenzó a provocar numerosas demandas. Por este motivo, cuando aparecieron los primeros coches cerrados, con cristales en los cuatro lados, muchas personas tenían miedo a subirse en ellos.

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HENRY FORD MARCA EL CAMINO

En los años ’20 del siglo pasado Henry Ford se convenció de la necesidad de fabricar cristales de automóvil -sobre todo, el parabrisas- más seguros; porque varios amigos habían sufrido accidentes, por las demandas recibidas y porque no le gustaba que la ventana trasera del Modelo T distorsionara la realidad. A Ford también le preocupó la escalada del precio del cristal.

Por estos motivos, le encargó a Clarence Avery, el “genio” mecánico de la empresa, que busque una nueva forma de fabricación que consiga un cristal más resistente y barato. Junto al especialista Pilkington crearon un nuevo proceso de producción de vidrio que cumplió con los requisitos del dueño de la compañía.

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EL CRISTAL LAMINADO, UNA REVOLUCIÓN DESCUBIERTA POR CASUALIDAD

El parabrisas laminado es uno de los inventos que más vidas ha salvado y lesiones ha evitado en la carretera. Y se descubrió por casualidad en 1903, cuando al inventor francés Edouard Benedictus se le cayó al suelo un vaso de vidrio y no se rompió en mil pedazos. ¿La causa? Ese vaso había contenido nitrato de celulosa y la película seca que quedó sobre el cristal mantuvo los trozos unidos cuando este se rompió.

En Inglaterra, John C. Wood hizo un descubrimiento similar en paralelo, pero es Benedictus quien presentó en 1909 la patente de dos capas de vidrio con una de celulosa entre ellas. En 1911 creó la Société du Verre Triplex, que fabricó un compuesto de vidrio y plástico para reducir las lesiones en accidentes automovilísticos.

NO SE DECOLORA

El cristal laminado fue muy utilizado en las máscaras de gas durante la Primera Guerra Mundial, pero tardó en popularizarse en el mundo del automóvil por su precio y porque la capa intermedia se decoloraba con el paso del tiempo. Lo primero cambió tras la huelga de la Federación de Trabajadores de Vidrio de Estados Unidos de 1937. Lo segundo se solucionó en 1938, cuando Carleton Ellis fabricó el butiral de polivinilo.

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PARABRISAS PIONEROS

Oldsmobile fue la primera marca que incluyó el parabrisas como un elemento de serie en todos sus vehículos en 1915. Ford lo ofrecía desde 1908 en su Modelo T, como una opción con un sobreprecio de 100 dólares (en un paquete junto al velocímetro y los faros), un precio algo elevado si tenemos en cuenta que la versión más económica de este modelo costaba 825 (18.000 dólares actuales). El primer parabrisas laminado de serie lo montó un Rickenbacker en 1926, dos años después de que Lincoln equipara a varios departamentos de policía con el modelo Police Flyers, que montaba un parabrisas a prueba de balas, realizado en vidrio y policarbonato, de 2,5 cm. de grosor.

El primer parabrisas de una sola pieza con formas curvas lo empleó Chrysler en 1934, en su modelo Airflow Custom Imperial 8. Mucho más tarde llegó el primer parabrisas panorámico, del que presumía el concept car de General Motors LeSabre presentado en 1951 (foto).

A principios de los años ’30, Cadillac y Chevrolet comenzaron a diseñar coches con el parabrisas inclinado, por diseño y aerodinámica. En 1936 General Motors introdujo el parabrisas dividido verticalmente en sus coches. Y hay una patente de esos años del primer sistema antiempañamiento.

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La historia de Ford con los parabrisas escribió un nuevo capítulo con el impresionante Ford GT de 2016, primer coche del mundo que montó un parabrisas con cristal “Gorilla Glass”. Desarrollado para las pantallas de los smartphones, es más ligero (hasta un 30%, lo que permite ahorrar 5 kilos de peso), delgado (un 25%) y resistente a los arañazos que el vidrio tradicional. Está creado con muchas capas: una interior reforzada, una intermedia termoplástica absorbente de ruido y un vidrio recocido de capa externa.

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