Image by Chief Design Officer Daniel Simon / Roborace Ltd.
Image by Chief Design Officer Daniel Simon / Roborace Ltd.

El futuro llegó hace rato. Y esa frase toma nueva dimensión en el automovilismo a partir de la Roborace, una nueva categoría de vehículos autónomos apadrinada por la Federación Internacional del Automóvil y que será organizada por los responsables de la Fórmula E eléctrica.

Los autos de la Roborace, que se denominan Robocars, tendrán 4.8 metros de largo y 2 metros de ancho con una distancia entre ejes de 2.8 metros y un peso en el orden de los 1000 kilos. Así serán apenas más cortos que los monoplazas de Fórmula E, pero 20 centímetros más anchos. No obstante serán 115 kg más pesados que un bólido de la actual F.E pese a que no tendrán un conductor.

La asociación de Roborace con NVIDIA permitirá el uso de los motores DRIVE PX2, entre los más potentes del mundo para vehículos con inteligencia artificial, según anunció Jen-Hsun Huang, co-fundador de NVIDIA, y Denis Sverdlov, CEO de Roborace, en la GPU Technology Conference, en Silicon Valley, California.

Los DRIVE PX2 aúnan los datos de 12 cámaras, además del radar, el lidar (radar con láser) y los sensores ultrasónicos, para asumir todo lo necesario para actuar en el entorno de 360 grados alrededor del vehículo.

Sus procesadores y sus dos GPU basados en Pascal TM, permiten hasta 24 trillones de acciones por segundo, que son las instrucciones indispensables para operar todo el sistema.

La nueva serie, que será la categoría soporte de Fórmula E, tendrá su primera temporada junto a la serie eléctrica en la temporada 2016/2017, incluyendo una parrilla de 10 equipos con dos coches cada uno. Las carreras tendrán un máximo de una hora de duración durante cada e-Prix.

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