Charlie Watts, el Stone que amaba los autos, pero no los conducía…

El emblemático baterista de la banda británica, que falleció este martes a los 80 años, tenía varios vehículos. El más preciado, un Lagonda Rapide de 1937.

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La música, y muy especialmente el rock, están de luto. Este martes falleció, a los 80 años, Charlie Watts, el famoso baterista de los Rolling Stones y el miembro más mesurado de la célebre banda británica.

“Con gran tristeza anunciamos la muerte de nuestro querido Charlie Watts”, anunció su agente Bernard Doherty en un comunicado, añadiendo que el músico “falleció tranquilamente en un hospital de Londres hoy mismo, rodeado de su familia”.

Charlie WattsUn portavoz del artista ya había anunciado a principios de agosto que no participaría en la gira norteamericana de la banda, prevista para el otoño boreal, por motivos médicos. “Charlie ha sido operado con éxito, pero sus médicos creen que necesita descansar”, explicó entonces, sin más precisiones.

Watts, que cumplió 80 años en junio, llevaba en los Stones desde 1963. Junto con el cantante Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, era uno de los miembros más antiguos de la famosa banda de rock, en la que también han participado Mick Taylor, Ronnie Wood y Bill Wyman.

En 2004, había sido tratado en el Hospital Royal Marsden de Londres de un cáncer de garganta, del que se recuperó tras cuatro meses de tratamiento; incluidas seis semanas de radioterapia intensiva.

Rolling Stones“Charlie era un amado esposo, padre y abuelo y también, como miembro de los Rolling Stones, uno de los más grandes bateristas de su generación”, afirmó Doherty.  “Pedimos que se respete la intimidad de su familia, de los miembros de la banda y de los amigos cercanos en este difícil momento”, añadió.

Watts, que siempre se mantuvo alejado de la loca vida que vivían sus compañeros, siguió siendo durante más de medio siglo el imperturbable metrónomo de la banda mientras alimentaba su pasión por el jazz.

Con su rostro impasible y su talento unánimemente reconocido para el ritmo binario, ofrecía el contrapunto perfecto en el escenario a los frenéticos contoneos de Jagger y las payasadas eléctricas de los guitarristas Richards y Wood.

Rolling Stones

Y mientras sus amigos pasaban por “divorcios, adicciones, arrestos y peleas locas”, según un inventario recopilado por el diario británico Mirror, el tranquilo Watts vivía una vida serena con Shirley Shepherd, su esposa desde hacía 50 años, y su hija Seraphina, en su granja de cría de purasangres árabes en Devon, Inglaterra.

“Durante cincuenta años de caos, el batería Charlie Watts representó la calma en medio de la tormenta de los Rolling Stones, tanto dentro como fuera del escenario”, escribió el Mirror en 2012.

Sin embargo, el músico no era totalmente impermeable a las adicciones de la banda: en la década de 1980, se sometió a rehabilitación por heroína y alcohol. “Fue un tiempo muy corto para mí. Simplemente lo dejé, no era algo para mí”, confesó en su  momento el taciturno músico.

Charlie Watts

Nacido el 2 de junio de 1941 en Londres, Charlies Watts llegó a la música a través del jazz animado a los 13 años por su vecino Dave Green con quien después formaría el cuarteto The A, B, C & D of Boogie-Woogie.  Totalmente autodidacta, aprendió a tocar de oído, observando a los músicos de los clubes de jazz de Londres.

“Nunca fui a una escuela para aprender a tocar jazz. Eso no es lo que me gusta. Lo que me gusta del jazz es la emoción”, explicaba el músico que durante su carrera con los Rolling Stones, siguió tocando jazz en paralelo y grabó varios discos con el Charlie Watts Quintet y con el grupo Charlie and the Tentet Watts.

Lagonda

Algo que pocos conocen de Watts, considerado como el duodécimo mejor baterista de todos los tiempos por la revista Rolling Stones, es que tenía un singular amor por los autos. De hecho, tenía una colección con varios ejemplares.

Cuando recién comenzaba con los Stones le preguntaron en una entrevista qué cosa haría si fuera millonario y su respuesta sorprendió: “compraría autos antiguos solo para verlos porque son hermosos”.

Y lo cumplió. En 1983 adquirió un Lagonda Rapide de 1937 y pagó una fortuna por tratarse de una de las 25 unidades fabricadas de este modelo. Como había anticipado en su juventud jamás lo condujo y solo se paraba junto a él para admirarlo.

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