Cuando el Dakar sufrió con las traicioneras dunas de Perú

Durante la edición 2018 las etapas en territorio peruano provocaron situaciones insólitas y decenas de abandonos.

Toyota Hilux

Durante las ediciones del Dakar en Perú las dunas incaicas fueron un gran obstáculo que debieron enfrentar los competidores antes de llegar a la meta. Un ejemplo de su dificultad se dio en el recorrido de 2018, que también incluyó a la Argentina y Bolivia.

Dakar 2018 PerúLos españoles Jordi Juvanteny, José Luis Criado y Javier Tamayo se vieron obligados a abandonar después de que su camión quedará atrapado en una olla gigante durante el transcurso de la segunda etapa (Pisco-Pisco). El trío ibérico cayó junto a numerosos participantes en una trampa de arena de la que le fue imposible escapar. De todas formar, su Dakar no acabó allí, ya que quedaba aún un reto casi tan difícil como acabar la carrera: rescatar el camión de las dunas.

“¡Ha sido toda una peripecia! Tres días de pico y pala para sacar el camión. Hemos tenido que organizar una logística muy complicada. Dentro de la caravana del Dakar todo es mucho más cómodo, pero cuando no estás con ella las cosas se complican en estos parajes”, explicó Juvanteny aquel momento.

Pese a pasar más de 30 horas atrapado en pleno desierto peruano, el KH-7 Epsilon Team se puso manos a la obra con el rescate inmediatamente. “El director del Dakar, Etienne Lavigne, vino en persona a rescatarnos en helicóptero y nos dijo que nos ayudaría en todo lo posible, como así fue. Nos puso en contacto con el grupo Zulu, que realiza labores de apoyo a los vehículos de la carrera. Pasaron tres días enteros con nosotros, nos han transportado y facilitado las cosas en todo momento. Fueron nuestros ángeles de la guarda”, relataron los integrantes del conjunto español, que son conocidos precisamente con ese sobrenombre por su solidaridad con el resto de participantes en el Dakar.

Dakar 2018 Perú“El lunes por la noche, nada más llegar a Ica después de ser rescatados en helicóptero de la olla, Jordi ya se puso en contacto con una empresa de corrimientos de tierra que realiza habitualmente obras públicas. A la mañana siguiente, a primera hora, quedamos con Wilfredo, su responsable, para ir hacía el camión. Para rescatarlo disponíamos de un Bulldozer D8K con pala delantera y 35 toneladas de peso. Como no podíamos ir con esa máquina hasta el desierto, debimos contratar a su vez los servicios de un camión góndola para transportarla”, explicó Criado.

“Hacía allí nos dirigimos un grupo de diez personas, dispuestos a sacar nuestro vehículo, un MAN de 12 toneladas, de la arena. Íbamos muy lentos porque el camión góndola apenas podía circular a 4-5 km/h. Además, como el camino era de tierra, en varias ocasiones el Bulldozer se tuvo que bajar del camión para que éste pudiera avanzar y luego volver a subirse a él, lo que ralentizó aún más el trayecto”, prosiguió Tamayo.

“A primera hora de la tarde por fin llegamos a la olla., donde afortunadamente seguía el camión, el último de toda la caravana del Dakar en salir de aquella trampa en medio de la inmensidad del desierto. Jordi ideó un camino para acceder hasta él y por el que éste pudiera salir de allí luego. Sólo quedaba construirlo… ¡Era la olla de arena más grande que he visto nunca! La pared alta medía unos 300 metros y la baja, por donde salieron los vehículos, unos 150”, relató Criado, el español con más participaciones en el Dakar.

“Ya de noche llegamos hasta la cima de la olla, pero debimos parar al quedarnos sin luz y volver de nuevo a la mañana siguiente. Seguimos con el trabajo para crear el camino, moviendo más arena de la que nadie puede imaginar, y por fin salimos de aquel fatídico lugar. Más que camino, ¡aquello era una autopista! Yo creo que a partir de ahora saldrá hasta en el Google Maps…”, apuntó Juvanteny, que por su profesión es experto en maquinaria industrial.

“Por la tarde, regresamos a Ica, donde nos despedimos de todas las personas que nos habían ayudado en esta odisea. ¡Qué gente tan fantástica! Inmediatamente tomamos camino a Arequipa y desde allí fuimos hacia la frontera con Argentina. Llevaremos el camión hasta Buenos Aires, desde donde volverá por barco, mientras que nosotros tomaremos un avión de vuelta a Barcelona”, concluyó aliviado Tamayo.

Aventuras de este calibre, sin dudas, sólo pueden ocurrir en una sola carrera: el rally Dakar.

MÁS DURO QUE NUNCA

El regreso de Perú al itinerario dakariano cumplió con esa cuota de dureza que  prometieron los organizadores durante el lanzamiento de la 40ª edición de la legendaria prueba. Las cinco etapas disputadas en territorio incaico dejaron en el camino a 72 pilotos de los 335 que largaron desde Lima. Una cifra considerable si se tiene en cuenta que, por lo general, abandonan el 50 por ciento de los participantes.

Dakar 2018 PerúEntre los motociclistas, los accidentes fueron muy comunes. Como sucedió con el francés Adrien Metge (Sherco), quien se fracturó la tibia en la primera etapa (Lima-Pisco) o el inglés Sam Sunderland (KTM/foto), campeón en 2017 y que abandonó en la cuarta (San Juan de Marcona-San Juan de Marcona) por una lesión lumbar.

Aunque la peor parte se la llevó el checo Ondrej Klymciw (Husqvarna). Se accidentó en la tercera jornada (Pisco-San Juan de Marcona) y permanece internado en un hospital de Lima en un “sueño artificial”, según dijo su esposa a través de las redes sociales…

Los pilotos de la categoría autos tampoco estuvieron exentos de situaciones límites. El estadounidense Bryce Menzies destruyó su buggy MINI en el segundo día de carrera (Pisco-Pisco) y el español Nani Roma (MINI) quedo al margen en la cuarta jornada al caer en una zanja que, aparentemente, no estaba señalizada en el road-book. Su accidente fue tan aparatoso que fue llevado a un sanatorio para hacerle estudios de rutina y recién fue dado de alta a las 48 horas de su ingreso.

Las dunas de Perú tampoco perdonaron al portugués Andre Villas Boas (Toyota), el técnico de fútbol que debutó en esta edición. Se lesionó la espalda en un salto y también terminó en un sanatorio. Tampoco tuvieron piedad con el francés Sébastien Loeb, nueve veces campeón mundial de rally. Seb quedó encajado en un hoyo en medio de una duna con tanta mala suerte que su navegante monegasco Daniel Elena sufrió fractura de coxis y eso les impidió continuar.

Sin dudas, esa dureza que tanto pedían los pilotos para un Dakar es la que predominó en aquella edición 2018.

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Diego Durruty

Periodista con 30 años de trayectoria. Trabajó en las revistas CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, en los sitios de Internet SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com y en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Realizó coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. En la actualidad conduce Dos Tipos Audaces, un magazine de autos que se emite los martes de 18 a 19 por RadioArroba.com; es editor de motorsport en Red Bull Argentina, columnista en el programa MundoSport (AM Splendid) y en Surf&Rock FM.  También es docente en DeporTEA. Ahora lo podés leer en su blog: automundo.com.ar.

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