Damon Hill: En el nombre del padre

El campeón de Fórmula 1 de 1996 se interesó por el automovilismo tras la muerte de su padre Graham, quien fue monarca de la máxima categoría en 1962 y 1968.

Si se analiza detenidamente la campaña deportiva de Damon Hill, campeón de la Fórmula 1 en 1996, queda expuesto que su interés por el automovilismo se despertó más tarde de lo habitual. De hecho, comenzó a competir ya entrado en los 20 y por una razón especial: el permanente recuerdo de su padre Graham, campeón de la máxima categoría en 1962 y 1968.

Damon Hill
Los Hill. Graham, Bette, con Samantha en brazos, Damon y Brigitte.

Durante su adolescencia, Damon no mostró ningún interés por las carreras, más allá de pasar buena parte de su infancia en autódromos. De hecho, su gran pasión era la música. Eso le permitía resguardarse de algo que no sabía muy bien cómo enfrentar: la fama que tenía su papá.

Sin embargo, a los 15 todo cambió. El 19 de noviembre de 1975, en un accidente aéreo, falleció Graham. Y ahí su vida se hizo cuesta arriba. La familia comenzó a atravesar problemas económicos ya que no pudo continuar con el proyecto del bicampeón, el equipo Embassy Hill. Eso los obligó a desprender de todos los trofeos logrados por Hill Sr. para conseguir un poco de dinero.

Damon Hill
Damon, con 7 años, junto a su padre en el GP de Italia en Monza en 1967.

Damon se refugió más en la música y, en especial, en el punk y fundó junto a dos amigos una banda a la que llamó Roddy & The Hotheads y que luego rebautizó como Sex, Hitler & The Hormones (The Hormones, para simplificarlo).

De repente, a los 23, decidió seguir los pasos de su padre. “Su muerte fue una bomba nuclear emocional. Fue inesperado. Se acababa de retirar y mi madre, mis hermanas y yo habíamos bajado la guardia después de estar preparados para lo peor durante muchos años… Su muerte me hizo querer seguir sus pasos y comenzar a correr. No había expresado ningún deseo de competir en autos antes de que muriera y podría no haber sentido ninguna motivación para competir si hubiera vivido, pero al correr estaba resucitando a mi papá”, confesó en una entrevista a The Guardian.

El futuro campeón de Fórmula 1 primero compitió en motos con el dinero que juntaba como obrero de la construcción y repartidor de delivery, pero como a su madre no le parecía seguro el motociclismo y el sabía que en las motos se ganaba poco dinero probó suerte en los autos.  En 1983, hizo un curso en el Winfield Racing School en Francia y al año siguiente comenzó su campaña en el automovilismo.

Damon Hill
Un veinteañero Hill junto a Bette, su madre.

Corrió en la Fórmula Ford Británica un par de temporadas, luego pasó por la Fórmula 3 Inglesa y de ahí pegó el salto a la Fórmula 3000 Internacional, categoría antesala de la Fórmula 1.

Pese a ser el hijo del legendario Graham Hill, nunca nada le fue fácil a Damon y eso lo llevó a pedir varios préstamos bancarios para conseguir el presupuesto necesario para correr. Incluso en algún momento recibió ayuda monetaria de George Harrison, gran amigo de la familia.

Aunque en las categorías en las que participó jamás obtuvo grandes resultados, su empeño le abrió las puertas a la F.1 en 1992 y a los 31 fichó para Brabham, el último equipo de la tabla. Damon se presentó en ocho carreras de ese torneo y solo logró clasificar para correr en una.

Sin embargo, Frank Williams vio en él mucho potencial. En 1993, lo eligió para ocupar el puesto de su compatriota Nigel Mansell, que tras conseguir la corona de 1992 había emigrado al CART de Estados Unidos. Así, de buenas a primeras, Damon se encontró en el equipo campeón y con un compañero de lujo, el francés Alain Prost.

Damon Hill, campeón con Williams en 1996.

A partir de ahí todo fue felicidad. Empezó a ganar carreras y en su tercer año con Williams tocó el cielo con las manos al lograr el título de 1996.

Tras la consagración tuvo un paso efímero por Arrows y en 1998 y 1999 completó sus últimas carreras con Jordan, propiedad de Eddie Jordan y tan fanático de la música como él. De hecho, en varias ocasiones compartieron escenario con el team-manager haciendo de las suya detrás de la batería.

Después de colgar el casco, Hill volvió a tomarse más en serio eso de la música. Formó de The Conrods, banda que mantuvo viva hasta 2003. En ese lapso hizo covers The Rolling Stones, The Beatles y The Kinks, sus bandas favoritas. También tocó en varios shows junto a su amigo George Harrison y actuó mucha veces en la previa de los GP’s de Gran Bretaña.

Su gran satisfacción como músico fue entrar a un estudio de grabación a principios de 1999 junto a Def Leppard, que le cursó la invitación para ser parte del disco Euphoria.

Damon Hill
Damon Hill en acción, pero con la guitarra.

La participación de Hill se destaca en la canción Demolition Man, primer tema del álbum. “Nos topamos con Damon en una fiesta y él hablaba de su forma de tocar, así que le planteamos el desafío de que lo hiciera con nosotros. Y el resultado está en el solo de guitarra que esta en la parte final del tema”, reveló en su momento el cantante Joe Elliot.

En la actualidad Hill sigue tocando la guitarra, aunque lo hace en la tranquilidad de su hogar. Ahora disfruta el doble porque lo hace junto a su hijo Josh, quien cambió una promisoria campaña de piloto para estar detrás de los platillos de una batería. Sí, porque en la familia Hill la velocidad y las carreras son una parte de su historia, pero no lo son todo.

“Durante mi carrera siempre estuve confundido acerca de si era auténticamente un piloto de carreras o alguien a quien se le había encomendado una misión antes de poder convertirme en mi verdadero yo”, reflexionó alguna Damon Hill, el campeón de Fórmula 1 que decidió correr para reencontrarse con su padre…

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